La conquista de la voz. La conquista del oficio

Artículo escrito por Paula Ortiz

Paula Ortiz Álvarez

¿Hay un cine de mujeres? Me preguntan una y otra vez.

¿Es bueno que haya un cine de mujeres? ¿Arte de mujeres? ¿Espacios de mujeres?

¿Por qué cada vez surgen más? Insisten...

Contesto siempre: porque somos la otra mitad. Y las películas todavía no cuentan la otra mitad. El movimiento social feminista de los últimos 100 años nos ha dado la voz, y la palabra,... y la acción. Abrieron los espacios, los relatos, los lenguajes... Y aun así, hoy sigue haciendo falta conquistar más y mejor más espacios, más lenguajes y más referentes donde buscarse, hablarse, escucharse, hermanarse, compartirse, encontrarse.... y eso son y para eso sirven todos los "lugares de, por, con, sobre... mujeres". Y sí, también el cine de mujeres.

Lyotard nos recuerda que la posmodernidad ha roto el ánfora. El espejo de la meta-narrativa blanca, masculina, judeocristiana y heterosexual está roto en mil pedazos de miles de identidades.... Pero a veces parece que a las mujeres nos corresponde solo un trocito diminuto de espejo. Un fragmento marginal donde retratar lo íntimo y doméstico. Lo femenino.

No. La conquista de la narratividad desde lo femenino, con actitud feminista, es mucho más que poseer solo un trozo del espejo. Consiste en salir a la superficie y coger aire en la luz que nos ha sido negada. Y entonces, por fin, conquistar la voz. Conquistar el oficio. Tomar el relato. En centro del relato. La otra mitad.

Este camino que venimos transitando hace décadas, y que nos llevarían a interesantísimos ríos de reflexiones sobre la creación de mundos y personajes, se traduce además en la necesidad literal de conquistar esos dos conceptos: La voz Física. La presencia de las mujeres en ese centro del relato. En ser el punto de vista. El lugar de la empatía. Ser plenamente el yo que crea, recrea, y proyecta en la pantalla en miles de películas, que tienen que llegar, todas nuestras posibilidades.

Y por supuesto se traduce en la necesidad de la conquista del oficio. La conquista de la industria. En tomar las riendas de las grandes producciones. Las icónicas. Las que los estudios inoculan en los ojos, en las mentes y en las almas de generaciones. Esas. Son también las que tenemos que conquistar. Hemos de contar los grandes relatos para que desde ahí se puedan transitar, bucear, sentir y soñar hoy los caminos de lo femenino. Porque en la voz, y en el oficio del cine, todavía falta ser plenamente la otra mitad.

Paula Ortiz Álvarez